ESPIRITUALIDAD

Mística misionera:

Desarrollamos con especial esmero la dimensión teologal y mística de nuestra vocación misionera, tomando muy en cuenta, personal y comunitariamente, las fuentes de nuestra espiritualidad que alimentan en nosotros el fuego misionero: la Palabra, la Eucaristía,  la oración y la piedad cordimariana (HAC 54).

Lineamientos para la vivencia de nuestra espiritualidad:

Nos proponemos las siguientes líneas de acción:

Motivaremos la elaboración del  proyecto personal, revisándolo periódicamente y contando con el adecuado acompañamiento personal (cf. HAC 54.5 y 55.1).

Garantizaremos los espacios y tiempos necesarios para que cada uno de los     miembros de la comunidad pueda cuidar su vida espiritual, especialmente,  para dedicarnos al proyecto congregacional “la fragua en la vida cotidiana”.

Cultivaremos una espiritualidad misionera de oyentes y servidores de la Palabra (cf. EMP 22,23) acogiéndola, viviéndola y compartiéndola al estilo de María.

Daremos  a la Eucaristía, la importancia decisiva que ha de tener en nuestra vida. Libres de toda rutina, procuraremos vivir intensa y gozosamente el encuentro eucarístico con el Señor Resucitado. Celebraremos frecuentemente el sacramento de la reconciliación en el cual se significa el espíritu de una verdadera conversión. (HAC 55; CC 38).

Participaremos  cada año en  los ejercicios espirituales organizados por la Provincia.

Participaremos en los “Encuentros con Claret” programados por el Gobierno General.

Cultivaremos en cada uno de nosotros el sentido de disponibilidad misionera y de pertenencia a la Congregación procurando una mirada más universal que no atienda solo a nuestro propio organismo (HAC 64,6).

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